Todas las palabras mueren a esta hora,
incluso las que todavía no duelen
mueren en las plazas, dentro de los tarros de leche, entre el pasto,
en cada sitio donde no estés,
ni yo tampoco.
*
Sería bueno que sonara una sirena
y nos matara
enterrandonos en la vida, de nuevo
al paso
sin mirarnos
sin preguntarse quienes somos
*
Sería bueno que sonara una sirena, y nos matara,
pero hoy, que llueve en tictactictac sobre las calaminas de las casas
que las gotas fermentarán las veredas,
que mi cuerpo huele a perro mojado,
tu no despertarás
y la sirena abrirá la boca,
se acabará todo!
al paso,
de prisa.
sin más.
*
Hoy llueve y la ciudad se confiesa,
y mientras caen los gotones,
formando pequeños rios incautos
debajo de mis pies,
tus palabras mueren
ahora mismo
de 10 en 10
de 100 en 100
según cuantas sepas
y mientras las avenidas cambian su negrura en palidez,
tu roncas
y la ciudad se enternece
y el viendo y sus vagabundos
abrazan su estructura de metal
su anatomía de barro sucio,
dejando hojas viejas en cada rendija
hasta tapar cualquier rastro
*
y así tu te quedas sin ver,
mientras fallecen tus palabras
soñando quien sabe que cosa,
esperando que la lluvia
que aún no cesa
se lleve tus huesos
vacíos y azules
al compás de las sirenas.
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