Dios me libre del beso asmático que nos guarda el destino de cualquier tarde soleada,
Que me libre de los globos de colores,
de las réplicas del corazón,
de las fisuras de mi columna vertebral;
que a veces, al verte,
no aguantan,
y sueltan carcajadas de abril
(o diciembre),
y que duelen,
duelen, duelen;
como la muerte misma
o el nacimiento de un murciélago.
Dios me vea y se burle
de mis encías gastadas
de mi boca pública y sin mucho compromiso
de mis nervios que bailan y se disparan
a quemarropa
con solo olerte.
Dios nos quiera y nos condene
con un pasado pesado el cual contarte
con llamadas telefónicas de 20 centavos,
medio pasaje
un sol.
Dios me quiera y me de permiso
para enterrarme tus dedos
(en los miedos)
para compartir
-solo contigo-
los recuerdos ajenos que no quieren ser propios,
los boleros sin whisky,
los vestidos rojos de puntos blancos,
mi nariz de perro fria en tu espalda.
Dios me estime y me de permiso
para trenzar tus manos
a las mías
como se trenza el pelo de esa niña
que canta en los carros huaynos tristes
mientras escribo lo que te escribo.
Dios se ría
y nos dé
con la bondad infinita que le queda
a l g o de inocencia
(para perderla juntos)
Que nos regale un camello,
mesas de patas rotas donde hacer el amor
viernes prófugos, bocas rojas grandes, cafés en barrios pobres
un pedacido del cielo
Dios nos deje ser uno, para matarnos doblemente.
Dios nos insulte
y marchite mi juventud
nos dé hijos feos y estúpidos
individuales sucios en la cocina
(que nos ven llegar, comer, llegar, siempre solos)
que nos de Miseria! :
una casa de paredes blanco-humo que apeste a fritura
un suelto minimo con carga familiar
un televisor ganado en un sorteo de inca cola.
La mediocridad de lo que queda.
Y que Dios nos cuide,
nos ampare
y no permita jamás que nos quedemos
sin leche materna
sin colillas cigarro
sin perros de mercado
sin cabezas de pescado
con el lunes hambriento
Dios me proteja
me cubra con su manto divino de luces de neón
a la hora de despedirnos:
en cada aeropuerto
en cada paradero
en cada entierro
en cada grito reprimido (deprimido)
que se nos quedo picándonos la garganta,
como si tuviera espinas,
miles o muchas.
Y me cansa esperar
¡Dios me sane ya de esta herida oculta!,
que desconoces
(pero que desinfecto, cada noche)
(...con agua de mar)
y que duele
ay,
ay,
ay.
( como si fuera real )
Dios me lea y me quiera,
y me sepa comprender,
porque yo hoy;
su cordero,
que sabe ser humano,
siente,
y se ha quedado
sin credo y sin cura.
Que me libre de los globos de colores,
de las réplicas del corazón,
de las fisuras de mi columna vertebral;
que a veces, al verte,
no aguantan,
y sueltan carcajadas de abril
(o diciembre),
y que duelen,
duelen, duelen;
como la muerte misma
o el nacimiento de un murciélago.
Dios me vea y se burle
de mis encías gastadas
de mi boca pública y sin mucho compromiso
de mis nervios que bailan y se disparan
a quemarropa
con solo olerte.
Dios nos quiera y nos condene
con un pasado pesado el cual contarte
con llamadas telefónicas de 20 centavos,
medio pasaje
un sol.
Dios me quiera y me de permiso
para enterrarme tus dedos
(en los miedos)
para compartir
-solo contigo-
los recuerdos ajenos que no quieren ser propios,
los boleros sin whisky,
los vestidos rojos de puntos blancos,
mi nariz de perro fria en tu espalda.
Dios me estime y me de permiso
para trenzar tus manos
a las mías
como se trenza el pelo de esa niña
que canta en los carros huaynos tristes
mientras escribo lo que te escribo.
Dios se ría
y nos dé
con la bondad infinita que le queda
a l g o de inocencia
(para perderla juntos)
Que nos regale un camello,
mesas de patas rotas donde hacer el amor
viernes prófugos, bocas rojas grandes, cafés en barrios pobres
un pedacido del cielo
Dios nos deje ser uno, para matarnos doblemente.
Dios nos insulte
y marchite mi juventud
nos dé hijos feos y estúpidos
individuales sucios en la cocina
(que nos ven llegar, comer, llegar, siempre solos)
que nos de Miseria! :
una casa de paredes blanco-humo que apeste a fritura
un suelto minimo con carga familiar
un televisor ganado en un sorteo de inca cola.
La mediocridad de lo que queda.
Y que Dios nos cuide,
nos ampare
y no permita jamás que nos quedemos
sin leche materna
sin colillas cigarro
sin perros de mercado
sin cabezas de pescado
con el lunes hambriento
Dios me proteja
me cubra con su manto divino de luces de neón
a la hora de despedirnos:
en cada aeropuerto
en cada paradero
en cada entierro
en cada grito reprimido (deprimido)
que se nos quedo picándonos la garganta,
como si tuviera espinas,
miles o muchas.
Y me cansa esperar
¡Dios me sane ya de esta herida oculta!,
que desconoces
(pero que desinfecto, cada noche)
(...con agua de mar)
y que duele
ay,
ay,
ay.
( como si fuera real )
Dios me lea y me quiera,
y me sepa comprender,
porque yo hoy;
su cordero,
que sabe ser humano,
siente,
y se ha quedado
sin credo y sin cura.
*
para E, la de las cejas lindas.
para E, la de las cejas lindas.
Jajaja, extensa oración. Afuera de los brazos de Dios.
ResponderEliminarTe vi... juntabas margaritas del mantel...
ResponderEliminarya se que te trate.. bastante mal...
no sé, si eras un angel o un rubi...
yo simplemente te vi..
saliste entre la gente a saludar
los astros se rieron otra veza
la llave de mandana se quebro...
yo simplemente te vi
todo lo que diga esta de mas
las luces siempre encienden en el alma
y cuando me pierdo en esta ciudad
vos ya sabes comprender...
que solo un rato no mas, tendria que llorar o salir a matarme
te vi
te vi
te vi
yo no buscaba a nadie i te vi
Fumabas unos chinos en madrid
YO SE QUE HAY COSAS QUE TE AYUDAN A VIVIR